¿Quienes Somos?

El suministro de agua representa un factor indispensable para el desarrollo urbano e industrial.

Monterrey, a través de su historia, ha luchado contra las adversidades que implican encontrarse ubicada en una zona semidesértica, con períodos cíclicos de sequías prolongadas y, en contraste, de abundancia de lluvias.

En 1878 se construyó el primer sistema de agua entubada en Monterrey, el cual iba desde una acequia llamada de Las Quintas, al pie del Cerro del Obispado, hasta una fuente instalada en la plaza principal, donde la gente podía abastecerse de agua.

En mayo de 1906, se constituye la Compañía de Agua y Drenaje de Monterrey (The Monterrey Water Works and Sewer Company, Limited) con sede en Toronto, Canadá.

El 30 de abril de 1956, se crea a Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey (SADM), con el carácter de Institución Pública Descentralizada (I.P.D.), con personalidad jurídica propia y patrimonio propio, cuyo objetivo es prestar el servicio público municipal de agua y drenaje a los habitantes de la ciudad de Monterrey, operando y administrando los mismos servicios, apoyando incluso a otros municipios circunvecinos.

Historia

Los grandes proyectos: Monterrey I al IV.

Es importante destacar que, a lo largo del siglo XX, se fue creando una infraestructura dinámica que creció constantemente bajo un Plan Maestro, manteniéndose una visión a largo plazo, para proveer de agua a toda la población del área metropolitana. A fin de mitigar el permanente reto que esto representaba, a partir de los años setenta, se desarrollaron proyectos de gran magnitud que desde su inicio, fueron denominados con la palabra Monterrey, seguidos de su numeración consecutiva.

El Programa Monterrey I fue financiado por medio de un crédito otorgado por el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos, S.N.C. (BANOBRAS) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en los años de 1971 a 1973. Este programa incluyó la construcción de la Planta Potabilizadora La Boca, tres estaciones de bombeo, tanques de almacenamiento, además de las redes primarias de agua potable y drenaje sanitario para el Área Metropolitana de Monterrey.

El Programa Monterrey II al igual que el Monterrey I fue financiado mediante un crédito otorgado por el BID y BANOBRAS por un monto de 420.27 millones de dólares, entre los años 1974 a 1978, y consistió en la construcción de acueductos, tanques de almacenamiento, así como la ampliación de los tres importante tanques (Topo Chico, Loma Larga, Altamira), entre otros. Además, se instalaron estaciones de bombeo; se perforaron, equiparon e interconectaron nuevos pozos, entre ellos los de la región de Mina, el acueducto de La Estanzuela, así como diversas redes primarias de agua y drenaje.

Posteriormente en los años de 1980 al 84, en el contexto de un grave problema de escasez de agua, que obligó al gobierno a implementar diversas acciones de emergencia, se inició el programa Monterrey III, esta vez mediante un acuerdo de coordinación entre los gobiernos federal, encabezado por el Presidente Miguel de la Madrid Hurtado, y estatal, bajo el mandato de Don Alfonso Martinez Dominguez, mediante el cual el primero construyó grandes y visionarias obras, entre ellas la presa Cerro Prieto (o José López Portillo), el Acueducto Linares-Monterrey y la Planta Potabilizadora “San Roque”. El Gobierno del Estado, a través de SADM,  adquirió un crédito parcial  de 90 millones de dólares del BID y BANOBRAS, para la ejecución de las obras del Anillo de Transferencia del Área Metropolitana, de 70 kilómetros de longitud, así como 14 tanques de almacenamiento, 20 estaciones de bombeo, 95.1 kilómetros de redes de distribución y reposición de ramales, detección y control de fugas, obras de alcantarillado y la ampliación de la Planta Potabilizadora La Boca.  En cuanto al drenaje sanitario, Monterrey III incluía  27.39 km de colectores y redes secundarias, entre otras obras. Lo anterior, mediante un crédito otorgado por el BID y BANOBRAS, con una inversión total aproximada de 112.3 millones de dólares.

Siguiendo con la visión, se inició la construcción de las obras que darían como resultado el Programa Monterrey IV, entre 1990 y 1994.  El Gobierno Federal, bajo la administración del Presidente Carlos Salinas de Gortari, construyó la presa "El Cuchillo-Solidaridad" y el Gobierno del Estado encabezado por el Gobernador Sócrates Rizzo García, a través de SADM, construyó el acueducto "El Cuchillo- Monterrey", cinco estaciones de bombeo, la segunda etapa del Anillo de Transferencia del Área Metropolitana, tanques de almacenamiento, 19  estaciones de bombeo, 144.66 km  de redes de distribución y reposición de ramales, y se llevaron a cabo acciones de detección y control de fugas. Se construyó también la prolongación de 130 kilómetros de colectores para evitar las descargas de aguas negras a las corrientes superficiales, junto con tres plantas de tratamiento de aguas residuales, entre ellas, la PTAR Dulces Nombres, la más grande de América Latina, lo que permitió contar con la más grande infraestructura de saneamiento en México. Tuvo un costo aproximado de 469.4 millones de dólares, a través de un nuevo financiamiento por parte del BID y BANOBRAS.

Un organismo para todo Nuevo León

Siguiendo con la visión, se inició la construcción de las obras que darían como resultado el Programa Monterrey IV, entre 1990 y 1994.  El Gobierno Federal, bajo la administración del Presidente Carlos Salinas de Gortari, construyó la presa "El Cuchillo-Solidaridad" y el Gobierno del Estado encabezado por el Gobernador Sócrates Rizzo García, a través de SADM, construyó el acueducto "El Cuchillo- Monterrey", cinco estaciones de bombeo, la segunda etapa del Anillo de Transferencia del Área Metropolitana, tanques de almacenamiento, 19  estaciones de bombeo, 144.66 km  de redes de distribución y reposición de ramales, y se llevaron a cabo acciones de detección y control de fugas. Se construyó también la prolongación de 130 kilómetros de colectores para evitar las descargas de aguas negras a las corrientes superficiales, junto con tres plantas de tratamiento de aguas residuales, entre ellas, la PTAR Dulces Nombres, la más grande de América Latina, lo que permitió contar con la más grande infraestructura de saneamiento en México. Tuvo un costo aproximado de 469.4 millones de dólares, a través de un nuevo financiamiento por parte del BID y BANOBRAS.